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…just get down to business

Desde hace ya algunos años tengo esta certeza sobre los fanboys más acérrimos. El fanboy de la marca X invariablemente beneficia a la marca Y. El porque de esto es bien simple y un poco patético, el fanboy “de verdad” pasa más tiempo hablando de la marca Y (la competencia, la “mala de la película”) que de la propia.

Sin ir más lejos la cobertura más amplia del F8 de este año la tuve a través de Twitter por medio de los fanboys de Google+. Cada anuncio era cuestionado, cada declaración criticada, cada cambio sometido a escrutinio… todo sazonado con una ronda de predicciones nefastas. Nada de esto cambia el simple hecho de que: cubrieron el evento de la “competencia”. Fueron sus heraldos. Hicieron publicidad. De hecho lograron interesarme en lo que estaba pasando cosa que el mismo Facebook no había logrado.

Lo mismo sucede con los eventos de Apple, Microsoft, Google o cualquier otra compañía con seguidores y detractores. Los “enemigos” son poderosas y apasionadas agencias de publicidad. Las compañías lo saben… por eso siempre insertan de manera cuidadosa frases que saben de antemano que van a provocar revuelo, ira, antipatia etc… en las filas de sus “enemigos”. De hecho sospecho que en cada keynote hay más frases diseñadas para los “enemigos” que para los fanboys de la marca.

Tomemos el iPhone por ejemplo. O mejor dicho tomemos como ejemplo la competencia del iPhone. Cuando sale un nuevo modelo de Samsung, Motorola, HTC etc… inmediatamente se intenta posicionar como un “iPhone killer”. Rapidamente los bloggers se apresuran en llenar Internet con post al estilo Modelo X vs iPhone X. Y ahí está, de manera mágica toda una costosa maquinaria se pone en servicio de… la competencia.

Lo mismo ha sucedido con el naciente mercado de los tablets donde todas tratan de ser mejores y más bonitas que el iPad. Y de esta manera tanto el iPhone como el iPad han sido establecidos como el modelo, el ideal… por la competencia. Costo para Apple: $0, zero, nada…

Tratando de encontrar una vieja historia (que no encontré al final) me tropecé, cortesía de Google, con este artículo: Good Linux Users Don’t Talk About Microsoft. Entre las cosas que dice el autor hay una que se relaciona con lo que he estado diciendo.

Truly happy Linux people couldn’t care less about Microsoft whatsoever. Instead, they just get down to business and make things work.

La mejor manera de sofocar un mal producto, o uno poco ético… o sencillamente uno que no te gusta u odias es dejar de usarlo, no darle publicidad gratuita, no hablar de él no recomendarlo, no dar soporte técnico… La segunda mejor manera de sofocar al producto “enemigo” es mastering tu propia pasión. A veces le he preguntado a haters de la marca X como hacer algo con la marca Y (que ellos aman) y me han mandado a los forums a leer incontables posts… no han tenido una respuesta sencilla que darme. No saben.

Esta contradictoria maquinaria de personas que se toman la tecnología demasiado en serio ya ha empezado a darle publicidad al próximo evento de Apple a pesar de su antipatía por la marca y el buzz que la rodea. Stop please.

En las palabras y el tono de (toménse la libertad, de cambiar Linux y Microsoft por las marcas, compañías, software o gadgets de su preferencia)

Those who are interested in Linux want to hear about (duh) Linux, and not your anti-Microsoft point of view. So please, try and be helpful, because after all, all computers are sh*t.

Disruptive Romance

More often than not, we here in Silicon Valley are prone to idealism. We see a scenario the way we want to see it, and make predictions that fit our view of how we think the world should work, or perhaps even how we would like the world to be.

Una perla de sabiduría que encontré aquí, desde aquí. Deberías leerte los dos articulos, en serio.

Sith mind trick

El mal debe introducirse sutilmente debido a que tenemos una inclinación, a veces no reconocida, al mal pero la aspiración universal al bien. El engaño consiste pues en hacerles creer que viven según sus aspiraciones cuando en realidad lo que están  haciendo es seguir sus inclinaciones.

Estrategia de consumo geek

1. Pedirle a gritos a las compañías que reduzcan el precio de sus “juguetes” y que las compañías  en cuestion cubran sus costos con publicidad o con servicios agregados.

Una vez logrado esto.

2. Desarrollar o estimular la creación de mecanismos para bloquear la publicidad, obtener un servicio (preferiblemente de la competencia) más barato o, de ser posible, el mismo servicio totalmente gratis.

Si las compañías protestan e implementan contramedidas…

3. Decir que están en su derecho de hacer con sus “juguetes” lo que quieran. Para esto utilizarán toda su maquinaria propagandística: blogs, redes sociales, youtube, “word of mouth” y “evangelismo”. (La utilización de las palabras “libertad”, “open” y “free software” contrapuestas a “propietario”, “cerrado” y “monopolio” son vitales en esta tarea)

Si las compañías persisten y además alcanzan éxito comercial vendiendo “juguetes” a “the non-geek crowd”

4. Redoblar el uso de la propaganda. Desarrollar herramientas que permitan a los “non-geeks” la “liberación” fácil de la “tiranía corporativa”. Cambiar la dependencia del usuario a una compañía por la dependencia a una comunidad dirigida por unos cuantos que tienen el conocimiento y gozan del “respeto” necesario.

Cuando el “juguete” pierda su actualidad y su precio descienda a un valor razonable.

5. Utilizarán todos los medios a su disposición para “informar” al público de que no se deje engañar ya que no vale la pena pagar esa suma (justa) por la versión X cuando la versión X.X, que será mucho mejor, está a punto de salir.

Cuando salga el nuevo “juguete”. Empieza todo de nuevo.

Los geeks forman parte de una agencia publicitaria global que es usada por las compañías de manera gratuita (en ocasiones), aportando reportes, ideas, y nuevos clientes. Todo a cambio de juguetes nuevos.

Hechos reales.

Primero está la vida. Con sus altas y sus bajas, sus pestes y sus olores, sus virtudes y defectos, codicia, amor, bondad, paradojas subjetivas, desgracias, aburrimiento… en fin, la vida.

Después está el escritor. Con hambre, cansancio, con y sin musas, intereses, amores y desamores, días buenos y días malos… en fin el escritor.

Después está el editor. Con metas, ambiciones, un salario, un equipo, un jefe, criterios, reglas, ortografía, gramática, estilo.

Después está la casa editorial y su necesidad de un producto.

Después viene el productor, el guionista, el director, los actores, los efectos especiales, la publicidad, el estudio de cine… en fin Hollywood.

Y al final, muy al final… estamos nosotros llorando frente a la pantalla y atónitos con una historia tan completamente asombrosa que está basada en hechos reales.