Filed under Vida

Habana soñada

de niño siempre quería reconstruir las ruinas en mi mente, buscaba las marcas de los letreros de tiendas que ya no existian

@greenpea13 hablando de la Habana que no conoció.

Tagged ,

Gracias Steve…

Descansa en paz…

Síndrome de abstinencia 2.0

Searching… searching… no service. ¿Y todos estos iconos para que son? Altitud y Longitud sin mapas… Ese plato esta bueno para twitpic… ¿Cómo veo los reviews de Yelp y Trip Advisor? Ese edificio esta bueno para Instagram. Nadie me sigue… o tal vez si, pero no es de eso que hablo. Estoy totalmente solo en una isla, nadie sabe que estoy aqui. Este teléfono no tiene absolutamente ningún sentido. ¿Y que hacen esa gente con una Blackberry…? ¿Que estará pasando en Twitter? ¡Qué cielo más azul, que sol más brillante… que alguien apague la luz por favor! Estoy hablando en serio. Dije “Twitter” y me están mirando raro… piensan que soy un raro… no dicen una palabra pero no entienden nada de lo que estoy hablando… Mejor no digo nada… si me pongo a hablar de otra cosa tal vez pase desapercibido.

Soy un ignorante, todo lo que sabía lo sacaba de Google.

Searching… searching… no service. ¿¿43kbps?? Is this real life??

En realidad no importa mucho, todo eso de güebs y cosos de esos… lo que importa es la gente, la vida… ni el tiempo importa. Cielo azul, verde mar y sol… Y ahora las nubes… las nubes… debería hacer una foto, aunque nadie la viera… una foto solo para mi.

Searching… searching… AT&T / 3G

472 emails sin leer… Ya estoy cansado. Necesito unas vacaciones.

Dando tumbos

Caminábamos apurados, aquel amigo y yo, teníamos cosas que hacer; cosas de gente seria. Pero entonces prácticamente tropecé con él. Un hombre borracho caído en el suelo… la cabeza le sangraba un poco, solo un rasguño. “¿Estás bien compadre?” le pregunté agachándome. Mi amigo hizo un gesto de contrariedad. “A ver vamos a ayudarte, a ver… oye, ayúdame y agarralo por el otro brazo, dale”, le dije (¿ordené?) a mi amigo. Me hizo caso de la mala gana y lo arrastramos a un banco cercano, el hombre olía a alcohol y a orina. “¿Donde tu vives?” No pude entender nada de lo que dijo… solo “mi hermano… mi socio” o algo así. “Vámonos, esto no tiene remedio”, dijo mi amigo. “Oye, fíjate quédate aquí sentado… no te pongas a caminar que ya te caíste… te puedes matar.” le advertí antes de irme.

“No podía dejarlo ahí tirado…” dije como disculpándome caminando Vento arriba… Mi amigo me hizo una seña y yo volteé. El borracho había echado a andar, iba dando tumbos, chocando con árboles y piedras, gritaba más que cantar una antigüa marcha proletaria. Bajé la cabeza y me sacudí las manos. Seguimos rumbo a nuestras cosas serias. Olíamos a alcohol y orina.

Sin mapas

La primera vez que Arielito salió de Miami a una ciudad más al norte nos anunció a todos en el auto que “ahora si habíamos llegado a los Estados Unidos”. Nos dimos cuenta que para él, y tal vez para nosotros también, Miami estaba en un limbo geográfico, a medio camino entre Cuba y todo lo demás. Éramos emigrantes a medias con planos y fronteras difusas, recuerdos de color verde mar y rumbo al norte, sólo por tres días…